lunes, 14 de julio de 2008

La Coca en Odontologia

Hoja de coca tendría propiedades curativas en odontología

Según un estudio, la hoja coca podría traer grandes beneficios en la odontología. Luego de la extracción de una pieza dental se aplicó un apósito elaborado con extracto de coca y se pudo comprobar las significativas mejoras en el tiempo promedio en la coagulación de la sangre.

El trabajo de investigación, realizado por la estudiante Danitza Espinoza y la doctora Daysi Díaz, ha recibido el Premio a la Mejor Investigación Científica 2005, entregado por la Fundación Instituto Hipólito Unanue.

"El uso de la coca en la odontología representa un nuevo e importante uso de este producto típico de nuestra flora. La difusión de este método permitirá que el mundo conozca el verdadero uso de nuestra hoja de coca", señaló Danitza Espinoza luego de recibir su premio.

La hoja de coca compartió el primer puesto en la categoría Odontología al lado del orégano, estudiado por la bachiller Yovana Gonzales Villagra para determinar su capacidad como antibacteriano en la limpieza de los dientes.

Guiada por estudios de prestigiosos médicos del extranjero, Gonzales Villagra encontró que el aceite de orégano, al 100% de concentración, supera a todos los productos que son utilizados hoy en día en esas labores contribuyendo así a una limpieza más completa y por lo tanto a una mejor salud dental.

En la categoría Medicina, se premió al estudio que realizó el grupo encabezado por el Dr. Alonso Soto Tarazona, sobre un nuevo método para detectar, con mayor rapidez, si un paciente está infectado por el bacilo de Koch, causante de la tuberculosis.

VACUNAS CONTRA LA CARIES

Avances en la investigación de vacunas anticaries
Los científicos de la organización "Boston Sforsyth Institute" descubrieron un antígeno potencialmente importante para lograr una vacuna anticaries.

El mismo ha posibilitado aumentar la respuesta del sistema inmunológico en forma más efectiva que otros antígenos estudiados.

El equipo dirigido por Martin Taubman, D.D.S.PH.D.- y Daniel Smith, PH.D., intenta prevenir la aparición de las caries mediante la administración de la vacuna a niños entre 12 y 24 meses de edad.

La vacuna se instila por la nariz, en lugar de adminstrarla por vía oral o inyectable.
Esta vacuna actúa estimulando la inmunidad a la enzima producida por los streptococus mutans, responsable de la acumulación de estos microrganismos en las superficies dentarias.

Pese a que la fluoración de las aguas y elementos de higiene oral ha disminuido el numero de caries en el mundo desarrollado, la mitad de los niños entre 5 y 17 años en los EEUU., tienen caries, en especial los de los sectores más carenciados.
En otros países esta proporción varía notablemente. En China, por ejemplo, 3/4 partes de los niños de 5 años, tienen caries.

Los investigadores piensan que la mejor edad para la aplicación del antígeno es alrededor del primer año de vida, después de la erupción de algunas piezas dentarias pero antes que las bacterias formen colonias.

En esta edad el sistema inmunológico de los niños esta suficientemente desarrollado para producir los antígenos necesarios.
La vía de administración intranasal, "pintando" o instilando la vacuna se ha preferido porque las vacunas que utilizan esta vía han mostrado ser menos toxicas que las bebibles o inyectables.
Además, han sido preparadas para estimular los tejidos linfoideos del área nasal, para producir los anticuerpos que se distribuirán por medio de la saliva y otras secreciones del medio bucal.

Debe destacarse también la mayor facilidad de aplicación por esta vía en los niños pequeños.

domingo, 13 de julio de 2008

Avances en odontología

Con las vibraciones adecuadas se puede hacer que vuelvan a crecer los dientes

Según un artículo publicado el 6 de julio de 2006 en la revista New Scientist (núm. 2559, pág. 25), un nuevo e ingenioso artilugio promete devolver una hermosa sonrisa a los jugadores de rugby y de hockey que han perdido algún diente. Se trata de un transmisor de ultrasonidos que encaja perfectamente en el interior de la boca de una persona, como los aparatos de ortodoncia, y que podría ayudar a que los dientes dañados volviesen a crecer.

El aparato envía impulsos ultrasónicos de baja potencia durante varios meses a los dientes dañados. Un cristal piezoeléctrico genera los ultrasonidos vibrando a frecuencias por encima de 20kH al ser alimentado con corriente alterna por un oscilador con una batería.

Jie Chen y Ying Tsui, ingenieros de la Universidad de Alberta, en Canadá, desarrollaron este diminuto dispositivo tras comprobar que la estimulación por ultrasonidos fomentaba la regeneración del tejido maxilar y de la dentadura dañada en animales: Tarek El-Bialy, de la Facultad de Medicina de Alberta, logró regenerar la dentadura de conejos que conservaban la raíz de algunos dientes con un dispositivo de mayor tamaño. Su trabajo publicado en el 2003 en el American Journal of Orthodontics and Dentofacial Orthopedics (vol. 124, pág. 427), demostró por primera vez que los ultrasonidos de baja potencia podían estimular el crecimiento del tejido dental.

Los fisioterapeutas a menudo utilizan ultrasonidos para ayudar a soldar los huesos rotos. Aunque el mecanismo que subyace a esta curación todavía no se conoce detalladamente, una teoría sería que las ondas de presión imitan el efecto de un ejercicio intenso, sobrecargando el hueso y engañándolo para que genere más células óseas, dando lugar a un proceso conocido como osteogénesis.

BLANQUEAMIENTO DENTAL

HISTORIA DEL BLANQUEAMIENTO DENTAL

A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano se ha preocupado por lograr y obtener una apariencia física agradable y ha considerado la sonrisa como un medio eficaz para alcanzar ese objetivo. A través de los tiempos, el hombre ha recurrido a diferentes métodos de acuerdo con su cultura, creencias y tendencias predominantes en una época determinada; por ejemplo, una referencia de 2000 a.c. menciona la costumbre japonesa de decolorarse los dientes llamada Ohaguro, la cual producía dientes negros o de color café profundo; otras citas relatan cómo durante la primera centuria del Imperio Romano, los sumos sacerdotes manifestaban que lavarse los dientes con orines, especialmente cuando éstos eran de origen portugués, mantenían los dientes saludables y blancos.

El blanqueamiento de dientes se ha convertido en la modalidad más frecuente de tratamiento de mejora estética de los dientes, llegando a ser el procedimiento que ha cambiado más conductas en odontología,debido a que es una técnica sencilla, conservadora y a los resultados que en corto tiempo satisfacen la expectativa del paciente de verse con los dientes más blancos y brillantes.

El tratamiento de blanqueamiento dental no es nuevo; el primer reporte del que se tiene conocimiento data de 1877, pero fue durante las décadas de 1970 y 1980 que muchas prácticas de blanqueamiento se realizaron sobre dientes vitales y no vitales usando altas concentraciones de peróxido de hidrógeno al 35% con y sin perborato de sodio, en combinación con luz de alta intensidad o bajo calor. Mientras esos agentes proveían un considerable efecto blanqueador, la técnica misma mostraba algunas desventajas, ya que durante el proceso, la irritación gingival y pulpar era frecuente, además, cuando se sobrecalentaba el diente, se presentaban cambios en la estructura superficial del tejido dental y en dientes no vitales era posible inducir una reabsorción radicular interna o externa.

A fines de la década de los 80, algunos clínicos fortuitamente notaron que el antiséptico de peróxido de carbamida (Glyoxide®, Marion Merrill Dow, Cincinati OH 45215), usado en el tratamiento de úlceras aftosas en tejidos blandos y como desinfectante después de cirugía periodontal, mostraba como resultado un blanqueamiento significativo del esmalte dental, especialmente cuando se utilizaba con la técnica de cubetas como apósitos.

En 1989, el primer artículo sobre guardas nocturnas para el blanqueamiento de dientes vitales, usando peróxido de carbamida, fue publicado por Haywood y Heymann después de ser evaluado por la University of North Carolina. Estudios posteriores probaron que las aplicaciones de peróxido de carbamida podían disminuir o eliminar descolorizaciones del esmalte. Aunque hay una referencia a una técnica similar a finales de la década de los sesentas, la aceptada comúnmente en la literatura es la de Haywood y Heymann.

Desde ese tiempo, el peróxido de carbamida se usa como un gel viscoso el cual contiene un polímero llamado carbopol (carboxipolimetileno, B.F. Goodrich), el cual permite un contacto prolongado y una liberación lenta de los radicales en los que se descomponen los agentes blanqueadores del gel; ello ha hecho que este tratamiento haya sido adoptado como un método casero para el blanqueamiento de dientes vitales (recomendado por Haywood y Heymann, 1989).